El arte de Bronka Giurova
Siempre consideré que la obra del artista - abordando el contenido total de la palabra - no necesita, intermediario alguno: habla por si misma y el único lenguaje valido es este. Creo que las decenas de lienzos en esta sala los impresionaran mucho mas que las palabras que yo pudiera pronunciar. Pero la tradición ya esta formalizada y el hombre, aun sin aprobarla en forma absoluta, a veces le obedece.
Particularmente cuando se trata de un nuevo nombre que llega, indudablemente cargado de algo relevante y propio. Y ya no se trata de cumplir la obligación de una ceremonia habitual, sino que surge el deseo profundamente humano de compartir la alegría desinteresada con alguien y reflejar en los demás su esperanza y su fe tan escasos en estos tiempos.
Cada muestra de un artista plástico, cada libro nuevo, cada obra de teatro puesta en escena por primera vez es una “invitation au voyage”, una invitación para viajar. Uno no sabe a donde lo llevaran, pero parte sin temor. Ya que este maravilloso reino, que representa el mundo del arte, naturalmente se trata de arte autentico, mas veraz que la realidad misma, es la única patria del alma agitada del ser humano donde regresa fugazmente para purificarse y encontrar su lucidez inicial.
Hoy se nos abre un pequeño mundo, ustedes entraran en el, un mundo individual como siempre ocurre con el arte y al mismo tiempo tan evidentemente general. Un mundo radiante y armónico, donde las cosas terrenales han sido transportadas a otra escala, mas calma, y sin embargo sin que perdieran su textura. El “clima” de este mundo es de una nobleza contenida, una cultura nata y adquirida. Realmente deberíamos envidiar a los que no han conocido hasta hoy el nombre y las obras de Bronka Giurova, tendrán ahora el deleite inesperado de ver a una artista cabal, sin reservas y palabras de “futuras promesas” y “esperanzas” etc. Aquí no hay lugar para indulgencias o amabilidad convencional hacia una dama, de “arte femenino”. Definitivamente ya desde unos años atrás en las artes plásticas como también en la poesía búlgara no se puede hablar de obras artísticas de hombres o mujeres diferenciándolos en calidad.
Algunos nombres de mujeres en la escultura y la pintura han sido ligados hoy con obras artísticas llenas de cualidades como también algunos pintores hombres traen en su arte los rasgos del arte “femenino”. Uno de estos nombres es el de Bronka Giurova ¿Qué aporta este nombre a la pintura búlgara?
Lo que más le falta, ser veraz. Es decir, tener una percepción clara de la unión entre tono, volumen y sustancial; una composición sólida y sin artimañas; un sentido de medida y gusto formado en las tradiciones sublimes de aquellos ejemplos renombrados e indiscutibles de la pintura francesa del siglo veinte. En pocos años la pintora ha recorrido un largo camino interno que se observa en sus trabajos del Sur de Francia y en los de la costa búlgara. De esta manera, la artista llega, uno diría sin darse cuenta, a lo mas valioso, a una sencillez sorprendente y encantadora que se transforma en una síntesis y hace de su arte, un arte para entendidos. Precisamente esta sencillez, armoniosa, apacible, lograda con la facilidad del éxtasis e iluminada internamente es la riqueza de esta exposición.
“El arte de la pintura consiste en mostrar lo invisible a través de lo visible”, dice el incansable Fromentin.
Aquí “lo invisible” se hace realidad, estoy convencido, cien veces mas bonita y mas significativa en los paisajes de Balchik, Ojrid o los alrededores de Sofia. Estas costas quemadas y blancas por el transcurrir de los años, detrás de los cuales brilla con una luz propia un mar apacible color mate, estas calles sin vegetación con paredes iguales de un color rojo tostado, estas alamedas casi exóticas con su vegetación verde gris, existen de esta manera, probablemente, en todos los meridianos, y podrían fascinarnos de donde sea que hayan sido descriptos. Hay en ellas algo que inmediatamente crea atmósfera, impresiona y conmueve, ya que los ojos del pintor han captado lo invisible, y la mano ha transmitido el entusiasmo de su alma que ahora nos traspasa.
“No hago, dice Matisse, una separación entre la percepción que obtengo de la vida de la manera como la transmito… Y la expresividad, para mi, esta en el emplazamiento integral de mi cuadro. La composición es el arte de ordenar de manera decorativa los diferente elementos, a disposición del pintor para expresar sus sentimientos”.
La influencia emocional, la expresión, manifestar un sentimiento o estado, no solamente una percepción visual, ¿no es acaso la esencia de la pintura? A su vez la expresión es inseparable del ímpetu de ejercer una influencia inmediata por el camino mas corto, es decir, con la menor cantidad de recursos. O como dice Andre Gide precisando “Si es necesario, es suficiente. En una obra artística lo que no sirve para algo la arruina”.
En la pintura de los siglos anteriores, Leonardo, Grecco, Rembrandt, Velásquez, hasta Goya, y hasta en la mas nueva, Rendir, Utrillo, Matisse, etc, sobre los cuales brilla el genio de Gauguin, la expresión despejada de cierta suciedad casual, renovada permanentemente por el tiempo, siempre ha buscado la fuerza en una simpleza primitiva.
La simpleza en la expresión, debo reconocer, raras veces se observa en las búsquedas superficiales y apresuradas de los pintores búlgaros, haciendo de esta manera aun mas valiosa cada paso nuevo, seguro y acertado. Bronka Giurova esta entre los pocos que nos transmiten la confianza en un futuro en una pintura búlgara rica.
Y para terminar, frente a estos lienzos, cada uno de los cuales encierra en si mismo una vida, iluminados por un sol invisible pero alegre, llenos de olor a tierra seca, y sumergidos en una quietud transparente y feliz; ante estas acuarelas que vibran con una vitalidad vehemente, vuelvo a la invitación “de hacer un viaje” mencionada al comienzo con dos versos geniales de Boudler donde intento dar la definición mas perfecta de la obra artística: “Allí todo es solo orden y belleza, esplendor, quietud y gozo.”
